Responsable técnica de una finca de hortícolas en la Vega Media del Segura
Llevamos un mes aplicando el protocolo de HidroRizo en dos parcelas de lechuga y apio. Lo que más notamos fue el cambio en la forma en que el agua entra en el suelo: antes, tras cada riego, quedaba una lámina estancada en las zonas bajas y el agua tardaba en infiltrar. Ahora el perfil absorbe con más regularidad, aunque no quiero hablar de milagros. El técnico vino dos veces, midió infiltración con cilindro y nos dejó una rutina de observación semanal. Lo que valoro es que no prometieron resultados cerrados: nos explicaron que el efecto depende del tipo de arcilla, del historial de laboreo y de la calidad del agua. En nuestro caso, el agua de pozo tiene una conductividad que obliga a ajustar la frecuencia de aplicación de los bioinsumos. Todavía es pronto para sacar conclusiones sobre el rendimiento del cultivo, pero la estructura superficial se ve más granular y los restos de cosecha se descomponen antes. Echo en falta un poco más de detalle escrito sobre compatibilidades con los productos fitosanitarios que usamos habitualmente.
Revisión tras el primer mes de seguimiento en dos parcelas de hortícolas bajo riego localizado. Contexto: suelo franco-arcilloso, agua de pozo con conductividad media, aplicación de bioinsumos por goteo.
Técnica de campo en microbiología de suelos, HidroRizo Biotech
Daniela acompaña parcelas de hortícolas y cítricos en la Vega del Segura y el Campo de Cartagena desde hace ocho años. En HidroRizo se encarga del seguimiento de indicadores biológicos tras las primeras semanas de manejo: estabilidad de agregados, infiltración con cilindro, presencia de micelio y respuesta del perfil al riego localizado. Es quien ha redactado esta valoración del primer mes de trabajo en la finca de Los Alcázares, con las observaciones tal como se registraron, sin corregir los matices incómodos.
Para contrastar datos de campo o comentar el seguimiento de esta parcela, se puede escribir directamente o llamar en horario de oficina.